Una víctima de abuso le pidió al papa Francisco que se “deje de palabrerío” y “actúe frente a las pruebas”

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Hernán Rausch denunció los abusos que había sufrido entre 1985 y 1993 por parte del cura Justo Ilarraz, cuando era seminarista en Paraná, Entre Ríos. Fue el primero en hablar pero a él le siguieron otras víctimas. Entre todos, lograron la condena de Ilarraz, en mayo del año pasado, a 25 años de prisión. Este martes, en medio de la gira del papa Francisco por los Emiratos Árabes, Rausch le pidió que “se deje de vueltas y palabrerío” y actúe frente a los “probados casos de abuso”ocurridos en el país.

Francisco, quien participa de una histórica visita en suelo árabe, reconoció los abusos a algunas monjas por parte de curas y obispos y dijo que trabaja para buscar soluciones contra esa situación, que “viene de lejos”. El exseminarista cuestionó el accionar del sumo pontífice y dijo estar “desilusionado” por la falta de acciones concretas para castigar a los abusadores.

“Cristianos, digamos basta de vueltas y palabrerío. Los abusadores, en todos los espacios y circunstancias, hacen mucho mal, y el mal que hacen, lamentablemente, lo hacen bien, oculto, perverso y manipulado”, dice Rausch en la carta titulada “Reconversión”, a la que accedió Télam.

“Cabe recordar -continúa- que antes de ser Papa usted fue cardenal, obispo, sacerdote, diácono, seminarista, católico y un ciudadano común y corriente. En esa instancia me detengo a charlar, para poder comprendernos mejor y analizar el evangelio como fieles”.

Rausch señaló que “cuando uno sufre engaños comienza la desilusión”, pero aseguró que “la llama de la esperanza aún titila en su alma”.

“No abuse tampoco de los que sentimos aún eso, esperanza (…) No acreciente la desilusión, que es lo que genera en los fieles algunas actitudes suyas, como la de no actuar frente a todo el material probatorio de los casos de abusos cubriéndose bajo el poder de los consagrados”, criticó.

Justo José Ilarraz fue condenado a 25 años de prisión por los abusos en el seminario arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, entre 1985 y 1993.
Justo José Ilarraz fue condenado a 25 años de prisión por los abusos en el seminario arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, entre 1985 y 1993.

Y prosiguió: “Eso es lamentable, ver consagrados haciendo fraude, algo que resulta contrario a la verdad y la rectitud”.

“Su falta de respuesta y de acción desanima a los fieles. Lo invito a mi casa, a mi país, nuestro país. Será bienvenido, deje de lado su postura política y traiga algunas certezas. Es tiempo”, convocó Rausch.

“Vivimos llorando y con pesadillas”

Las víctimas que aportaron su testimonio en la causa tuvieron que luchar para llevar hasta esta instancia al sacerdote Ilarraz, luego de que los delitos fueran considerados prescriptos por la Justicia de Entre Ríos, decisión que se revirtió en tribunales superiores hasta llegar a la condena. Antes de la sentencia, tres de los denunciantes -incluido Rausch- hablaron con TN y contaron el calvario que les tocó vivir a manos del cura.

Fabián Schunk, exsacerdote, evaluó que el proceso les permitió cerrar una herida de 30 años: “Éramos chicos que veníamos de realidades muy duras”.

“El cura llegaba siempre por las noches, después de que se apagaban las luces blancas y se prendía amarilla tenue. Siempre seleccionaba a un chico, tal vez uno que estuviese llorando porque extrañaba a su familia y se metía en la cama y los abusaba”, recordó Rausch.

“Vivimos llorando, con pesadillas”, sostuvo, y explicó que en ese momento ninguno de los jóvenes se animó a denunciar. “Eramos muy chicos, y lejos de nuestras familias”.

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