¿Comer rápido engorda?

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En estos tiempos, comer a contrarreloj parece que se volvió un hábito. Estados de ansiedad o falta de tiempo para dedicarle a la comida han provocado que, en lugar de disfrutar un bocado, lo traguemos rápido y casi sin masticar. Esto causa malestar abdominal, acidez, hinchazón y sobrepeso.

Sin duda alguna comer rápido puede provocar obesidad. Al masticar menos se reduce la sensación de saciedad y se come en mayor cantidad.

Los motivos

Es importante saber que a la hora de comer el cerebro y el estómago trabajan juntos para controlar el apetito. Cuando se come rápido no se le da al intestino el tiempo necesario para que libere la hormona Leptina que le indicará al cerebro que paremos de comer. Este proceso lleva unos 20 minutos desde el primer bocado que llevamos a la boca. Para el que come rápido, el problema es que puede ingerir una gran cantidad de alimentos mientras se cumplen esos 20 minutos.

Al mismo tiempo aparecen síntomas de malestar debido a que al masticar poco los alimentos llegan mal triturados al estómago y deberán permanecer más tiempo, provocando mayor secreción de ácido clorhídrico y la consecuente sensación de ardor estomacal. Si el estómago no es capaz de deshacer todo lo ingerido, lo volcará en el intestino el cual se llenará de agua y aparecerá la sensación de hinchazón. Todo esto lleva a la conclusión de que comer rápido no es un buen negocio.

¿Qué hacer para comer más lento?

Si logramos cambiar el hábito de comer rápido se podrá lograr también bajar de peso. Para ello, les comparto algunas técnicas que pueden ayudar a mejorar el timing de la ingesta:

  • Cortar bocados más pequeños: ayudará a deshacerlos mejor durante la masticación.
  •  Masticar muy bien: es necesario ser consciente de que los alimentos quedaron bien triturados y deshechos en la boca para evitar un trabajo extra al estómago.
  •  Evitar distracciones a la hora de comer: elementos como la tv, los celulares o tablets pueden hacer que estemos distraídos del acto de comer sin tomar conciencia si estamos masticando bien o si estamos o no saciados.
  •  Beber pequeños sorbos de agua durante la comida: esto hará que prolonguemos el acto de comer dándole tiempo al tubo digestivo que envíe las señales de saciedad al cerebro.
  •  Soltar los cubiertos luego de cada bocado: el que come rápido no suelta los cubiertos durante toda la comida, esto hace que mientras mastica una porción ya esté cortando la siguiente apurando lo que tiene en la boca para ingerir el bocado que sigue.

Ahora lo sabemos, comer despacio hará que disfrutemos mucho más del sabor de las comidas, además de evitar ingerir calorías extras al extralimitarnos con las cantidades.

*Analía Moreiro (MN 1663) es Licenciada en Nutrición (UBA) y realizó posgrados y cursos en la Universidad Favaloro y AADYND (Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas). También se dedica a administrar el comedor de un centro de día de discapacitados severos (Grupo Vagues).

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